Falsa productividad: No trabajes tanto, que me arruinas

Falsa productividad: trabajadores que trabajan de más

¡Es lo que tiene la filosofía Lean, que trastoca tantos y tantos principios! El de trabajar no iba a ser una excepción. Tener más productividad de la requerida por el cliente, en cantidad, rapidez o plazo, es Sobreproducción, la pérdida más importante. Lean te dice: trabaja lo justo, ni más ni menos, que si no, me arruinas. Continuamos con lo visto en artículos anteriores, ilustrándolo con el mito de la “huelga a la japonesa” y cómo exportar las conclusiones a la introducción de máquinas.

El deseo de mayor productividad

Si trabajar por trabajar, independientemente de si se crea realmente valor, es una bobería (ver artículos de Actividades de No valor Añadido, Cómo está el Vaso), trabajar de más también lo es. Es un deseo innato en las empresas, y en muchas personas, que los empleados den todo lo que puedan, sin ser conscientes del daño económico que produce esta actitud.

Dibujar el mapa de valor es un comienzo excelente para evidenciar esta situación aparentemente paradójica, pero demostrable con números y avalado con la experiencia de numerosas implantaciones Lean.

 

Trabajadores que trabajan de más

Algunos tipos de “trabajadores de más”. Seguro que tú encuentras algún otro.

Machote. Saca todo adelante, y hasta presume de ello. No importa la dificultad, ni el esfuerzo. Lo que destroza por el camino ni los recursos consumidos ya no importan. Impide que el estándar se mejore, tapa ineficiencias, desalinea departamentos…

Voluntarioso. Tan comprometido con la empresa, que quiere participar en todo, y no le importan ni las horas ni si algo sale mal. Se entrega a tope, con todo su corazón. Desarma el estándar.

Hiperactivo. Recuerdo a un trabajador en una fábrica que dirigía, Domingo, con productividades diarias del 160%, cuando el tope admitido, y excepcionalmente, era de 134%. Era un hombre que no sabía andar, corría, y todo lo hacía con prisas. Era su naturaleza. Se cansaba y se aburría cuando trabajaba a menor ritmo. Su actitud, ahora me doy cuenta, estropeaba el estándar de su puesto, y nos impedía mejorarlo.

Explotado. De vez en cuando me encuentro con estos trabajadores, que por miedo o limitaciones especiales, son explotados por la empresa. Tranquilos, no trabajo para ellos. Normalmente allí todo el mundo trabaja a destajo, se incumple sistemáticamente la legislación laboral, los accidentes laborales son frecuentes, los puestos viven en la amenaza continua…

En España, y no precisamente en Castilla–La Mancha, donde la cultura industrial ha mejorado impresionantemente en los últimos 15 años. Esto es esclavitud y no es objeto de estudio organizativo. Llanamente: es intolerable y hay que denunciarlo y combatirlo.

Fijaos en que no comento los perjuicios personales que producen y sufren estos personajes, que da para otro post.

 

Falsa productividad

Pocas palabras generan más confusión que la palabra “productividad”. En principio es la relación entre los recursos asignados para obtener un resultado y los recursos utilizados para este fin. Es una comparativa entre consumo estándar y consumo real.

En tanto por ciento un productividad del 100% significa que lo hacemos perfecto, pues obtenemos lo que queremos con los recursos destinados para conseguirlo.

Si para una pieza asignamos 1 hora, y en 8 horas hemos producido 7 piezas, la productividad es 7 piezas x 1h/pieza / 8h = 7/8 = 0,87%. O el tiempo por pieza está mal asignado (que en esta situación no se contempla) o tenemos un “trabajador vago”. Entonces, la siguiente vez, el trabajador ya encontrará causas ajenas de este resultado, para mostrar que por su parte ha utilizado 7 horas, calculando una productividad del 100%. Y la hora de diferencia es debido a problemas de otros: falta de material, falta de máquina, falta de información, falta de energía, falta de apoyo de indirectos… No esperemos que este trabajador se focalice en resolver los problemas.

Si para una pieza asignamos 1 hora, y en 8 horas hemos producido 10 piezas, la productividad es 10 piezas x 1h/pieza / 8h = 10/8 = 1,25%. O el tiempo asignado por pieza es excesivo (que ya nos ocuparemos que no sea así) o tenemos un “trabajador de más”.

Seguramente nos alegramos: hemos obtenido más de lo esperado, hemos ganado productividad. Y al trabajador le pagamos un plus por “productividad”. ¿Verdad? Así que tenemos a los trabajadores esforzándose por elevar su productividad, produciendo a tope y nosotros premiándolo.

Pues Lean nos pregunta: ¿cuáles son las consecuencias de esas dos piezas de más? Si no están programadas es que no están vendidas. ¡Al stock!, con todos los costes visibles y ocultos que generan. Lotes más grandes, más problemas de calidad. Utilización de espacios y envases no normalizados. No seguir el estándar, imposible mejorarlo. Estamos creando inestabilidad, desmoronando los cimientos de la casa Lean y haciendo inútiles nuestros esfuerzo en JIT y Jidoka. Imposible bajar costes, reducir tiempo y aumentar calidad. Todo un sin sentido.

 

Huelga a la japonesa

La huelga a la japonesa es un mito, una leyenda urbana, pero su concepción evidencia las consecuencias perniciosas de la sobreproducción.

El concepto “huelga a la japonesa” consiste en trabajar de más, es decir, producir más, antes o más rápido de lo que la empresa requiere. Es una medida de presión durísima: se daña a la empresa sin poder judicializar a un “supermotivado trabajador”.

Si es una empresa normal, y se sobreproduce, es decir, se produce lo que no se vende, entonces: se almacena, se estropea, se vuelve obsoleto, hay que vender a menor precio, se consumen materiales necesarios para otras piezas, tensa a los proveedores, los fallos se detectan en lotes y tarde, se producen accidentes laborales, se machacan los medios productivos, se frena la mejora…Recuerda las siete pérdidas.

 

Lo mismo con las máquinas

Hilando con los vídeos, ¿queremos que las máquinas produzcan todo lo que puedan? Así que cuando pensemos en sustituir una persona por una máquina, el dimensionamiento de la máquina debe ser según necesidades y no ir directamente “a tope” porque entonces nos estará causando los mismos problemas que esos trabajadores que trabajan de más.

Por cierto, ¿has probado a cocinar más de lo que puedes comer? Pues lo mismo.

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