Vaso medio lleno, medio vacío. Visión Lean Maker del dilema

Visión Lean Maker del dilema del vaso medio lleno, medio vacío

¿Cómo está el vaso? ¿Medio lleno, medio vacío? La visión Lean Maker quizá te sorprenda y te haga pensar sobre muchas de tus actividades diarias y la forma en que enfocas los proyectos.

El negativo

“El vaso, como todo en mi vida, está medio vacío”. Aunque el “negativo”, el pesimista, a menudo se viste de conservador y precavido, no nos suele agradar estar con personas que constantemente piensan así.

El positivo

“El vaso, sin duda, está medio lleno”. La persona “positiva” puede ser vista como temeraria o voluntariosa. Aunque son más agradables, en exceso también generan rechazo.

Pero, ¿a estas alturas seguimos valorando las cosas y las actitudes como “negativas” o “positivas”? Las cosas son como son. Los juicios, las etiquetas, son constructos mentales de escaso valor añadido. Dejemos paso a la siguiente visión.

El realista

El vaso está técnicamente lleno: la mitad de agua, la mitad de aire. Una apreciación objetiva. Cuando las cosas se muestran en su realidad, sin juicios, se suele crea un alto grado de consenso en la descripción del hecho. Este el primer paso de Lean: mostrar, ver por todos.

Nos quitamos prejuicios y vemos. Permitamos trabajar a la ciencia. Dejemos atrás la Edad Media y entremos de lleno en el siglo XXI. A ver qué tenemos.

El Lean Maker

De acuerdo: el vaso está la mitad con agua y la otra mitad con aire. Pero para nosotros no es suficiente.

Veamos los cinco principios de Lean aplicados a este vaso

1. Identificar el valor

¿Qué es lo que valoras? Quizá estés en el desierto, sediento, así que valorarás el agua. Quizá estés en una atmósfera tóxica. Entonces valorarás el aire limpio para respirar. Según lo que valores, así continuaremos.

2. El valor fluye sin desperdicios

Efectivamente, tengo desperdicios, pérdidas, muda, waste, actividades de no valor añadido, actividades que no le importan a nadie. Y, por tanto, hay que eliminar:
• Producto a eliminar: si valoras el agua, el aire me sobra. Si valoras el aire, ¿para qué tengo el agua?. De cualquier modo, me sobra la mitad del envase. ¿Para qué quiero la otra mitad? Además, seguramente otra persona lo necesite, así que es injusto que yo retenga agua (o aire).
• Actividad a eliminar: dispongo de un envase con el doble de capacidad de lo que requiero. Tener un envase cuesta: financiación, mantenimiento, averías, ocupación de espacio, transporte, movimiento, inventario… Además, seguramente habrá por ahí alguien mendigando un vaso. Así que me sobra medio vaso, medio envase.

Seguimos con los principios Lean, suponiendo que valoro el agua, y la contengo en un vaso de mitad de su capacidad original.

3. El valor fluye de modo continuo

• El agua en el vaso está estancada. Si tardo demasiado en beberla, seguramente se pudra, se contamine o se evapore.
• Quizá ya he pagado el agua: estoy incurriendo en un gasto financiero. Además de haber bloqueado esa capacidad de gasto.
• El vaso también ha quedado bloqueado: no puedo utilizarlo para transportar o almacenar otro producto
• Tener el vaso no es gratis. Ningún recurso es gratis. Tanto si lo he alquilado como si lo he comprado o me lo han regalado, amortizado o no: disponer del vaso cuesta. ¿Tenemos algún recurso que no nos cueste? José Manuel Murcia es un mago encontrando y cuantificando costes ocultos. Gracias a él cambié mi forma de ver las compras y la logística.
• ¿Qué estoy dejando de hacer por tener mis recursos limitados dedicados a un vaso con agua?

¿Y si sustituyo el vaso por una fuentecilla de agua corriente?

4. Demanda Pull

Deseo tomar agua. ¿Todo el vaso? ¿Ahora? ¿De un trago? Una cosa es tener sed y otra saciarla de mala manera. Yo quiero agua a buchitos, a mi ritmo, sin atragantarme. Unas veces tragos más largos, otras, tragos más cortos. A lo largo del día.

Así que un vaso no me sirve. Y una fuentecilla tampoco, ya que el agua va a estar desperdiciándose cuando no beba. Y cuando beba, va a suministrarme un caudal escaso. Pongámosle una válvula a la fuente, para poder satisfacerme a varios ritmos, a varios takt time. Soy yo el que “tiro” de la demanda, “demanda pull”.

5. Mejora continua

Ya tengo agua. Al ritmo que quiero, cuando quiero y en la cantidad que quiero. ¿Me doy por satisfecho? No, seguro que puedo mejorar: probablemente derrocho agua, quizá no esté a la temperatura que me interesa, puede que no sea del todo sana, hay personas pasando sed…

Vamos a realizar algunas actividades que ya conocemos vinculadas con las Actividades y su Valor:

• Medir: “Lo que no se mide no se puede mejorar”. Podemos, por ejemplo, colocar un contador con horario y medir cuánto y cuándo consumo.
• Exportar lo conseguido, para que todos tengan agua.
• Añadir propiedades al agua, dependiendo de las necesidades de cada consumidor.
• Reducir el consumo de tiempo, materiales, energía, etc. necesarios para el consumo de agua.
• Evitar actividades de no valor añadido: agua que se derrama en la fuente; consumo de vasos de plástico; garrafas sin agua por mala gestión de distribución…
• Solucionar problemas en equipo. Utilizar metodologías Lean para resolver los problemas en equipo, creando consenso y compromiso en las decisiones.

Nos damos cuenta de que una vez recorrido el ciclo volvemos a estar en la casilla de salida, es decir, replanteando el valor. ¿Quieres agua? No, yo lo que quiero es tomarme un té, y para eso necesito agua caliente. Así han surgido las populares fuentes de agua de las oficinas, con agua fría y caliente.

¿Y cuando necesitemos agua en Marte? Pues seguiremos recorriendo el ciclo Lean.

Lean nos dota de numerosas herramientas para evolucionar. Imagina cómo aplicar algunas de estas técnicas a este caso, o a otros semejantes. Notarás cómo surge la creatividad. Verás de un modo completamente distinto las situaciones del tipo “medio lleno, medio vacío”.

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