Lean: I can’t even think straight

Lean I can’t even think straight portada

I can’t even think straight- Ni si quiera puedo pensar correctamente – dice el cartel de la fachada, en la zona más “coffee shop” de Amsterdam. Me encanta: bien podría ser un eslogan para los apasionados del Lean. No porque tomemos café con leche y space cakes para desayunar (que algunos lo harán), sino porque realmente somos incapaces de pensar correctamente.

Si trabajamos con el pensamiento tradicional (lotes grandes, productividad falseada, no parar, falta de autonomía, problemas recurrentes…), obtendremos resultados tradicionales.

Si pensamos fuera de la caja aplicando los principios de Lean (crear flujo continuo, calidad embebida, proteger a todos, los trabajadores piensan y resuelven), obtendremos los resultados de las empresas con las que te gustaría colaborar, las escuelas que crean felicidad y los hospitales a los que, si no hay más remedio, prefieres ir.

El sentido común se crea con el tiempo y normaliza cosas que no son normales. Solo hay que observar lo que hace treinta años considerábamos socialmente normal y ahora nos parece una barbaridad. I can’t even think straight, no puedo pensar correctamente, puede ser, paradójicamente, la forma correcta de pensar.