Lean: piensa para no pensar

Lean: piensa para no pensar

En mi profesión, como supongo que en todas, no dejamos de sorprendernos. La gente es genial, ingeniosa y práctica. Y si no lo son, es porque el sistema, la estructura, la cultura empresarial no se lo permite. Mirad qué ejemplo más chulo.

En un puesto de trabajo con una máquina de coser es conveniente tener próximo el bote de aceite de lubricación por su elevada frecuencia de uso.

La primera foto muestra el bote en cualquier sitio. A parte de la pérdida de tiempo en localizarlo, la posibilidad de golpearlo o se caiga con las vibraciones es alta.

La segunda foto es el bote en un lugar concreto, sujeto con una cinta con velcro. Nada más fácil y económico. Quizá no sea muy tecnológico, pero ¿sabes cómo se sujetan las herramientas en las naves en la NASA? Con cintas de velcro.

La tercera foto es el mismo bote al que le han introducido un imán. Gracias a él, el bote queda fijado a la máquina de coser con sólo aproximarlo. La ubicación no es exacta, pues se queda donde se acerque el bote a todo el lateral de la máquina. Pero qué mejor que “lances donde lances, encestas”. No hay que ser un “integrista”. Hay que planear dejar las cosas donde te ayude a generar valor. Nadie dice que tiene que ser un lugar concreto, etiquetado, marcado y muy específico.

Esto es pensamiento Lean: piensa en cómo hacer para no tener que pensar. Libera tu mente de lo accesorio para centrarla en lo que valora tu cliente y en cómo generar más flujo de valor.

Este ejemplo es de una empresa textil de Albacete donde estamos realizando una implantación básica de Lean con gran éxito y velocidad. Normal, con estas ideas tan geniales de los trabajadores. Una vez mas: ¡me encanta hacer Lean en Castilla–La Mancha!