2018. Revisión Lean

Revisión Lean de 2018

Publico este post ahora, a finales de enero de 2019, porque sé que muchos todavía no han realizado la revisión de cómo ha sido su 2018. ¡Espero que a alguno le sirva!

“Enero proviene del latín ianuarius y toma su nombre del dios Jano, que era un dios que tenía dos caras mirando hacia ambos lados de su perfil. Jano era el dios de las puertas, los comienzos y los finales”.

Nuestro atento Jano observa el pasado año 2018 con una cara. Vamos a pedirle que nos ayude a revisar el año 2018 con enfoque Lean. Para ello utilizaremos los principios Lean en su orden clásico.

 

  1. Especificar el valor. Sin duda, en 2018 he realizado actividades valiosas. De ellas, las de más valor son, probablemente, de las que me sienta más orgulloso. Son las actividades por las que otras personas han querido unirse a mí y a mi proyecto. Actividades dignas de ser publicadas y aplaudidas. Quizá tengan poco que ver con el dinero. El dinero recibido ha sido la consecuencia de que alguien lo ha valorado en sentido económico.

 

  1. Mapear el flujo de valor. Eso que he hecho tan valioso no ha surgido de la nada. ¿podría “mapear” cómo se ha generado y cómo ha llegado a ser percibido como valioso por su receptor? Descubrimos que ese proceso es fruto del trabajo de equipo. Es momento de sentirse agradecido por los más cercanos y, en general, por toda la sociedad.

 

  1. El valor fluye continuo, sin desperdicio. Ese valor, ¿ha avanzado con fluidez o a trompicones? ¿Es todo valor, o lleva alrededor mucha grasa, mucho inútil, mucho feo, mucho desperdicio? Todo eso que no aporta valor, a la vez, lastra e interrumpe el flujo de lo valioso. Qué importante es ver y ser consciente de ese desperdicio, esas actividades de No Valor Añadido. La experiencia nos dice que alrededor de un 40% de las actividades, de las cosas que hacemos, no son ni útiles, ni bonitas, ni divertidas. Puro waste, puro desperdicio. Hemos consumido unos recursos, tan limitados, en tirarlos a la basura. Las pérdidas clásicas son siete (de esto hablaré en otro post, con una infografía muy chula que estamos preparando).

 

  1. Flujo Pull. El flujo de valor es “arrastrado” por el receptor de valor. ¿Ha sido así? ¿Ha llegado en la cantidad, momento y lugar deseado? Si además de valioso, ha sido oportuno en todos los aspectos, doblemente valioso, ¿verdad? En vez de empeñarnos en hacer bueno, bonito, barato y mucho, quizá sea mejor dedicar nuestros limitados recursos a hacer lo que toca, cuando toca y en la cantidad que toca.

 

  1. Esforzarse por la perfección. Aparte de tratar de adelgazar y aprender inglés, ¿en qué te has esforzado? ¿En qué has centrado tus esfuerzos de mejora? ¿Te has focalizado en mejorar tus fortalezas o en reducir tus debilidades? Si eres de los “debilidades”, seguramente una vez más habrás fracasado en tus intentos. Simplemente vas contra tu natura, siguiendo antiguos hábitos de autocastigo. Si has apostado por ser mejor en lo que ya eres bueno, habrás generado más valor, y este habrá fluido con mayor facilidad sobre tu propia naturaleza. Es decir, habrás recorrido el ciclo de los pasos anteriores. Eso es lo que significa este paso: esforzarse un poquito cada día en dar un pequeño paso en circular este ciclo de Especificar el Valor, Ver el Flujo, Flujo Continuo, Flujo Pull y vuelta a empezar, más rápido, más ágil, más seguro, más cerca de dar una mejor respuesta a las preguntas en permanente cambio.

 

¿Qué tal ha ido la revisión de 2018? Ahora, si te parece, puedes reconducir los objetivos que has planeado para el año 2019 con este enfoque de los principios de Lean. Poco a poco. ¡Suerte!